Cd. de México (25 marzo 2017).- Poner un alto a la obesidad infantil está en tus manos y las estrategias arrancan incluso antes de que tengas hijos. Si lo crees un poco exagerado, revisa estos datos: en el País, ya tienen sobrepeso y obesidad 33.2 por ciento de los menores de 12 años y 36.3 por ciento de los adolescentes de 12 a 19 años de edad. Y los adultos, no se quedan atrás, pues 72.5 por ciento están en esta condición de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2016, que realiza la Secretaría de Salud.Como verás, el problema atañe a todos los miembros de la familia. ¿Entonces, por dónde empezar? La prevención inicia desde el embarazo. Si están planeando bebé, acude al ginecólogo para revisar tu peso y estado de salud general; estar en tu talla y cuidarte durante los nueve meses para no subir más de lo recomendado es lo ideal, pues una madre obesa puede heredar esta condición al bebé.

Prepárate para un parto vaginal y deja la cesárea sólo como una opción en caso necesario. En el País, hasta la mitad de partos se realiza por cesárea, aunque este procedimiento está indicado en menos del 5 por ciento de los casos, dice Abelardo Ávila, investigador del Instituto Nacional de Nutrición.

El especialista en enfermedades crónicas asociadas a la mala alimentación explica que la flora bacteriana, o microbiota, que coloniza el tubo digestivo de un bebé, se desarrolla cuando atraviesa el canal vaginal al nacer, y, según investigaciones recientes, esto es decisivo en el desarrollo o no de obesidad.

“Con la cesárea, lo que estamos consiguiendo es que muchos niños no tengan una flora bacteriana normal y eso tiene consecuencias graves por daño metabólico que se asocia a la obesidad”, explica el médico.

Lactancia y gateo, ¡básicos!

Otro escudo fundamental para prevenir la obesidad es la lactancia materna, con ella se favorece la asimilación de los nutrientes, los cuales son bien incorporados y empleados por el organismo del bebé.

La lactancia debe ser exclusiva, por lo menos los primeros seis meses, y continuar con ella hasta que el bebé cumpla 2 años, para entonces ya habrás incorporado también los alimentos sólidos.

Algunas mujeres desarrollan condiciones de salud que les impiden amamantar, aunque quieran, y deben recurrir a las fórmulas lácteas; en estos casos el pediatra debe asesorar siempre cuál es la ideal, pues muchas de estas leches procesadas pueden contener hasta 54 por ciento de azúcares.

Cuando inicien con los alimentos sólidos, recomienda el pediatra Antonio Rizzoli, tras los seis meses de lactancia exclusiva, lo ideal es preparar en casa las papillas con frutas, verduras y productos de origen animal, y evitar los alimentos industrializados con alta densidad calórica.

En esta etapa, dice el fundador de la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo del Hospital Infantil de México Federico Gómez, los papás ya deben estructurar horarios y dividir alimentos en desayuno, comida y cena con dos colaciones.

“Al niño se le puede dar el pecho en la mañana y en la noche, y la comida y colaciones que sean con alimentos complementarios”.

El también especialista en neurología pediátrica comenta que es fundamental que tengan claro que están alimentando a un niño y no a un adulto, es decir, las porciones deben ser adecuadas a la edad del niño o niña.

Y si el bebé no para de llorar, la comida no es la solución, enfatiza Rizzoli, hay que cuidar desde la primera infancia este aspecto. “Se tienen que explorar sus necesidades. Las emociones no deben controlarse con la comida”, subraya.

De acuerdo con el pediatra, también es indispensable que los papás impulsen a sus hijos a gatear, pues con ello se propicia la actividad física.

“Comparado con un niño en andadera, el que gatea quema más kilocalorías. Es la precuela para que el niño realice actividad física”, señala Rizzoli.

Tanto él, como el investigador Abelardo Ávila, coinciden en que la obesidad se ha normalizado. Todavía hay papás que creen que el que sus hijos estén gorditos y cachetones es sinónimo de que están sanos, ejemplifican, pero hay solución plantean.

“Si en los dos primeros años de vida se aseguran esas acciones (embarazo sano, lactancia exclusiva, gateo) vamos de gane; si se pierden, ya tenemos desventajas importantes”, indica Ávila.

Ejemplo positivo

El viejo dicho “hay que predicar con el ejemplo”, nunca estará mejor aplicado al tratarse de establecer hábitos sanos de alimentación, pues entre los 3 y los 5 años de edad, el principal referente de los niños son mamá y papá; por ello, dice el pediatra Rizzoli, es tan importante que con el ejemplo les enseñen a alimentarse adecuadamente y a estar activos.

Por el contrario, si mamá y papá suelen alimentarse con productos de alta densidad calórica y no realizan actividad física, los hijos harán lo mismo.

“Los niños tienen que aprender a disfrutar del sabor de los alimentos naturales, como los vegetales, las frutas y los cereales de tipo integral”, agrega Ávila.

Si la familia integra a la dieta los alimentos naturales y evita, en lo posible, la comida procesada con exceso de sal, azúcar y otros ingredientes, también contribuirás a que su paladar no se bloqueé con los saborizantes artificiales y aditivos que contienen muchos de los productos industrializados. Tú y tus hijos reconocerán y disfrutarán más de los sabores naturales.

Por otro lado, señala Ávila, la alimentación no debe forzarse, los buenos hábitos deben transmitirse de manera positiva.

“Nunca hay que inducirles el miedo a los alimentos, ni presionarlos. Conozco a un papá que era muy militante en la salud nutricional y en la escuela su hijo era un traficante de alimentos industrializados, porque en lugar de inducirle la buena alimentación, lo estaba reprimiendo”.

Golosinas, panecillos o frituras pueden incluirse en las fiestas infantiles, en sus empaques mini y sin excesos, pues tampoco se trata de convertirlos en un “objeto del deseo” de niños y niñas. Probar no está mal, el problema es cuando se consumen diario y varias veces al día.

Activos e hidratados

Conforme los chicos crecen, es importante incorporarlos a una actividad física más formal. Simón Barquera, investigador del Instituto Nacional de Salud Pública, señala que es tarea de papá y mamá identificar un ejercicio accesible para la familia en cuanto a costo, distancia y seguridad.

La idea no es que lo inscribas en una actividad que les implica demasiado esfuerzo para llegar, sólo porque está de moda, pues eso desalienta a cualquiera. Otra manera de activarse, todos, es fomentar el transporte activo.

“Tratar de ir a la escuela, a las compras, al cine… caminando o en bicicleta. Los niños deben de juntar por lo menos una hora activa al día”.

Y la hidratación es fundamental, señala Barquera; en este punto lo mejor siempre será el agua.

“Cuando los niños están bien hidratados no se les antoja tanto las bebidas azucaradas, por eso deben asegurarse que tomen suficiente agua, de seis a ocho vasos al día”.

Si juntos logran incorporar los hábitos sugeridos tendrán las herramientas necesarias para hacer frente al ambiente obesigénico, principalmente cuando los chicos están solos y no están mamá y papá para decirles “¡no!”.

Y si ya tienen obesidad…

Cuando la obesidad ya está instalada, lo importante es romper con las inercias de una alimentación inadecuada y el sedentarismo.

“Lo primero que tienen que hacer los padres es razonar lo que es una alimentación saludable para que se la transmitan a los hijos, y deben tratar de establecer los mecanismos para que la transformación sea disfrutable”, sugiere Abelardo Ávila, especialista del Instituto Nacional de Nutrición.

Así como se construye el ambiente obesigénico, se puede demoler comenzando por el entorno inmediato.

Niños y niñas deben tomar conciencia de los riesgos y daños, señala Ávila, y para ello el juego es un gran aliado.
“No tiene que ser ni prohibitivo ni represivo, sino constructivo, pues sino se puede propiciar estrés y conductas compulsivas”.

El médico advierte que un error común es estigmatizarlos, hacerlos sentir culpables y víctimas de una desgracia.

“El niño se para todos los días pensando que es obeso, pero le da un hambre atroz y come de manera compulsiva… Posteriormente puede desarrollar problemas de conducta alimentaria, como anorexia y bulimia”, ejemplifica.

El doctor Simón Barquera, del Instituto Nacional de Salud Pública, sugiere a los papás volverse expertos en un estilo de vida saludable acercándose a libros y publicaciones confiables, o tomando un curso avalado por una institución seria.

También tienen la opción de asesorarse con nutriólogos sobre cómo alimentarse y cuánto ejercicio deben realizar no sólo sus hijos, sino también ellos, en especial si también tienen obesidad.

Tips

– Incorpora a tus hijos a las compras, deja que te ayuden a escoger las frutas y verduras que más les gustan y diseñen juntos el menú de la semana y del lunch escolar.
– Cocinen en familia algún platillo sencillo; incentívalos a que preparen la ensalada, la botana o el agua de frutas.
– Hagan juntos un pequeño huerto, pueden cultivar en casa lechugas con técnicas hidropónicas.
– Un error común es premiar con golosinas, no lo hagas; eso genera un proceso de dependencia.
– Evita exponerlos a la publicidad de los alimentos industrializados; no los dejes frente a la televisión, más de dos horas de pantalla es una mala idea.
– En las escuelas ya no deben venderse golosinas, bebidas azucaradas y productos procesados, promueve entre los padres de familia que tampoco compren afuera de la escuela o en los alrededores.
– El juego es la mejor manera de incorporar la actividad física, aprovecha la capacidad que tienen los niños de moverse y déjalos sugerir o inventar juegos.

Conviene saber…

La obesidad infantil aumenta 16 por ciento el riesgo de que los niños padezcan problemas de desarrollo. Qué evitas al prevenirla:

-Ansiedad y depresión por ser víctima de bullying
-Presentar problemas de desarrollo antes de los 5 años
-Enfermedades como diabetes, hipertensión o cáncer

Fuente: Estudio reciente del Hospital Infantil de México Federico Gómez

Vía: http://www.reforma.com/aplicacioneslibre/articulo/default.aspx?id=1074628&md5=596a8d2ece487414dc734f7187e317e2&ta=0dfdbac11765226904c16cb9ad1b2efe&lcmd5=48811d29131586e3da574f90b0e5d5e9